Signo de inquietud, observación, experimentación, símbolo reflexivo, fisgón y voyeur. La ventana es un elemento arquitectónico muy utilizado en el los edificios, aun tratándose de simples huecos rectangulares desprovistos de cualquier aditamento ornamental, su repetición en algunas construcciones, o, por el contrario, su aleatoria disposición de apariencia desordenada, en otras, suele producir un efecto de apreciable valor artístico. En la actualidad, en la era digital una ventana es un área visual, donde se suceden los hechos, donde se trabaja, se abre, se cierra, herramienta de fusíon, soporte en el cúal se basa todo el organigrama informático, codigo y lenguaje de la última generación y por supuesto de las venideras. Tabakalera como el nuevo nexo de la ciudad de San Sebastían con la cultura actual, pensando y mirando al concepto desde un punto de vista lúdico, global e internacional.
Ventana que abre una nueva mirada de está ciudad hacia el exterior y que a su vez desarrolla culturalmente nuestro entorno, convirtiendose en soporte de las actuales y futuras tendencias artísticas, plataforma para la experimentación y la innovación, una nueva mirada cultural en la ciudad de Donostia-San Sebastían.
La ventana como símbolo cotidiano, cercano, desde que te levantas para ir a trabajar, hasta que regresas a casa, cuando observas pasear, cuando escuchas la sirena del coche de bomberos, cuando se detienen en el parque a leer y pierden la noción del tiempo.
Nadie ni nada pasa desapercibido según con que ojos se mire, nada está por estar, la curiosidad de la ventana lo descubre, lo observa; soporte
de acción, prisma de sucesos.
La curiosidad inquieta es creativa y su camino una ventana. Por eso este entorno soñado es un un centro creativo o más bien un lugar donde indagar, imaginar, mirar, escuchar, oler, comer, experimentar, innovar, descubrir…
Una fabrica de colores y formas, una fabrica de cultura y experimentación, al fin y al cabo una ventana de la vida.



















